Respetando escrupulosamente todas las medidas de seguridad y prescripciones sanitarias a que obliga la actual pandemia, Benasque no ha querido renunciar en estas fechas navideñas a revivir la representación del Belén Viviente que en los últimos años se ha convertido en una de las citas más esperadas y disfrutadas por las gentes de la Alta Ribagorza. El amplio hall del Palacio de los Condes de Ribagorza acogió durante un par de horas de la tarde-noche de este lunes esta recreación del nacimiento del Niño Dios que, en las actuales circunstancias, supuso un especial guiño y llamamiento a la concordia y a la buena voluntad de las gentes para afrontar las consecuencias de todo tipo derivadas del coronavirus.
En esta ocasión, la prevención obligaba a ello, el montaje escénico fue menos impactante que en ediciones precedentes tanto en cuanto al número de figurantes y participantes en la representación como en el propio escenario, más austero y diáfano que otro años. Pero no faltaba ni el portal de Belén con la Sagrada Familia –aunque el Niño era en esta ocasión un muñeco, por obvias razones-, ni el grupo de pastores que rodeaban, algo alejados el Nacimiento para adorar a Jesús. «Los pastores eran todos chicos del colegio de la misma edad y clase, que conviven en una “burbuja” desde el comienzo del curso escolar», explicaba Ana García, una de las promotoras de la Asociación Belenista benasquesa entidad que, en esta ocasión, decidió variar la ubicación del Nacimiento desde una de las salas del palacio al hall ya que allí se pudo establecer un circuito para los visitantes –numerosos e ilusionados- con entrada y salida independientes del recinto.























