El deporte de aventura vuelve al río Ésera

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La empresa Eseraventura es una de las pioneras en el Alto Aragón en la oferta de turismo en la naturaleza. Nacida como una sección del histórico Club Naútico Gradense en la década de los noventa, su director, José María Martínez, uno de los más prestigiosos piragüistas aragoneses, varias veces campeón de España de slalom y que representó en esta modalidad a España en los Juegos Olímpicos de Barcelona, pronto supo ver el enorme potencial de los deportes de aventura en la naturaleza y fue uno de los precursores de la profesionalización de un sector que estaba entonces en mantillas.
Veinticinco años después, Eseraventura es uno de los referentes en este campo y una empresa consolidada que, como el resto de sus competidoras, afronta en este verano un momento especialmente delicado por culpa de la crisis del coronavirus que ha cercenado buena parte de su temporada natural y habitual de actividad y ha obligado a sus profesionales a readaptarse a unas estrictas condiciones de seguridad e higiene.
«Es una situación consustancial a todo el sector turístico pero, si cabe, en nuestra profesión debemos extremar todavía más todas las medidas de precaución sanitaria debido a las especiales circunstancias en que nos desenvolvemos», subraya Martínez comentando que en su empresa han elaborado un pormenorizado plan de contingencia «con 101 páginas de apretada escritura en las que se analizan todos los pasos y situaciones críticas con que nos podemos encontrar y las soluciones a aplicar en cada momento». Las recomendaciones y protocolos en materia de seguridad, como la utilización de mascarillas faciales, el mantenimiento de las distancias de seguridad entre los presentes o las medidas extremas de higiene y desinfección personal, se completan con una actuación similar en cuanto a desinfección de todo el material utilizado –ropajes, elementos de seguridad y las propias embarcaciones- tras cada uso que recibe distintos tratamientos en función de su composición y es posteriormente retirado para pasar la correspondiente cuarentena antes de su nuevo uso. Algo que en Eseraventura han interiorizado y están aplicando a rajatabla porque, como apunta su director, «estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para garantizar la seguridad de clientes y trabajadores».
Este plan de contingencia es ahora la guía de actuación del personal de la empresa y aquella a la que se comprometen unos clientes que empiezan a llegar en buen número estas últimas jornadas deseosos de encontrar y disfrutar de espacios naturales abiertos después de tantos días de encierro confinado. «Hay que reconocer que, salvo algún descuido puntual con respecto a la distancia de seguridad que los monitores corrigen enseguida, la gente es muy responsable y nos ayuda muchísimo en el desempeño de nuestro trabajo siguiendo escrupulosamente las recomendaciones porque han venido a disfrutar y eso se nota», apunta Martínez.
La pandemia de la Covid 19 ha obligado a mantener otros protocolos como, por ejemplo, la recomendación a los usuarios de reservar prioritariamente la actividad vía telemática, las instalaciones con aforos reducidos, el escalonamiento de actividades, la presencia imprescindible de dispensadores de gel hidro-alcohólico en los distintos puntos en que se programan las actividades, la necesidad de baños con jabón tras las actividades realizadas, la colocación de mamparas de protección, el marcado en el suelo de la instalaciones de la empresa de la distancia mínima de seguridad, los propios protocolos de actuación en estas instalaciones y los atención al público o de desinfección de instalaciones, de material común y de material individual, la ampliación de los vestuarios al aire libre o el aforo reducido por grupo natural en los vestuarios.

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