El oso vuelve a atacar en Ribagorza

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Después de varios meses sin noticias de su presencia, salvo algún que otro rastro esporádico, el oso ha vuelto a dejar constancia de su existencia en tierras ribagorzanas este pasado viernes al atacar el rebaño de un ganadero de la localidad de Campo que se encontraba pastando en el monte Cerbín, entre esta localidad y el vecino Valle de Bardaxí. Las huellas aparecidas en la zona, los excrementos y las ovejas muertas y devoradas dejan pocas dudas sobre la autoría del plantígrado en este ataque que ha reavivado los peores miedos de los ganaderos y residentes en la zona.
Todo indica que quien ha protagonizado el asalto debe ser la hembra Sarousse, que es el único plantígrado que se encuentra de forma regular en el entorno del Turbón donde sus andanzas son habituales desde, al menos, 2010 pero que este año prácticamente no se había dejado ver. Significativamente, el paraje donde pastaba el ganado atacado no es uno de los habituales puntos que suele visitar Sarousse ya que su territorio más frecuentado se encuentra un poco más al este.
A causa de su último ataque, las 600 cabezas del rebaño huyeron despavoridas, dispersándose por una amplia extensión. El ganadero afectado, José Laencuentra, conocido en la zona como “Costa de Belveder”, se ha visto obligado desde entonces a buscar las reses e intentar reagruparlas, un proceso muy complicado por las dificultades orográficas del terreno. De momento, ha constatado la pérdida de cuatro ovejas aunque no descarta que algunas otras puedan aparecer muertas en los próximos días, bien como consecuencia de la agresión del oso o por el fuerte estrés padecido.
No es el primer ataque del oso que reciben sus rebaños y tal vez por eso, profundamente afectado por la situación que está viviendo, Laencuentra ha declinado ahora hacer comentarios aunque ha trascendido que se está incluso planteando abandonar la ganadería intensiva –de la que es uno de los principales emblemas en el Alto Aragón, donde ha visto reconocido su magisterio con el Cayado de Honor- por el clima de inseguridad que genera la presencia del plantígrado y por la falta de respuesta de la Administración. Varios ganaderos de la zona recuerdan a este respecto el considerable retraso que acumula el Gobierno de Aragón en el pago de las indemnizaciones por los ataques a los rebaños con demoras en algunos casos de más de un año.
Desde el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón confirman que el ataque se ha producido, que se han contabilizado cuatro ovejas muertas y que se han establecido los cauces para cumplir con la indemnización. En referencia al retraso de los pagos que apuntan los ganaderos, señalan que cada expediente se tramita a medida que va llegando la documentación al Departamento y que cada uno tiene un proceso particular «por lo que no se puede generalizar».
Por su parte, el alcalde de Campo, el aragonesista Eusebio Echart, reconoce que se trata de un tema «muy preocupante» que supone una «gravísima» afección a un sector ya de por sí muy amenazado. «Ya sólo faltaba esto para acabar con una ganadería extensiva en declive», comenta apuntando que en su municipio “Costa” es ahora mismo el único ganadero «cuando no hace mucho había varios profesionales y numerosos rebaños».
Echart recuerda que este tipo de ataques no sólo ocasionan las pérdidas directas por las reses fallecidas sino que las peores afecciones se derivan del estado en que quedan los rebaños afectados. «Las ovejas –explica- tienen un pánico cerval al oso, muchas de ellas abortan tras un ataque, otras se quedan en un estado de shock que en numerosas ocasiones son incapaces de superar y la propia alteración vivida deja al ganado en un estado lamentable del que, en el mejor de los casos, tarda mucho tiempo en recuperarse».

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