Por Lola Gª Casanova

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres, en VIVIR hablamos con la psicóloga Ester Torret, que trabaja en Atención a la Mujer en el Servicios Sociales de la Comarca del Somontano.

-¿Cómo sospechamos de un maltrato?

-Cuando una mujer se da cuenta de que se menoscaban  sus libertades, control, faltas de respeto que se cronifican. Existe una escalada de tensión que va subiendo y tras el estallizo, se viven periodos de paz. Ocurre que, a medida que se afianza el maltrato, estos ciclos se suceden cada vez con mayor rapidez. No resulta necesario que se llegue a la violencia física. Observamos mucho maltrato psicológico, también económico.

En el seno de cualquier pareja aparecen diferencias  pero en el maltrato la solución a los conflictos no se pacta y la relación no es simétrica. Hay miedo y control.

-¿Qué actitud debe asumir el entorno?

-Permanecer al lado, evitar el aislamiento absoluto de la víctima, mantener la relación para que ella sepa que no se encuentra sola. En cuanto pida ayuda poder reaccionar. Para situaciones críticas, es importante disponer del teléfono de atención a la mujer  del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM)  900 504 405 o el nacional 016. Nunca presionar  porque existe una dependencia emocional hacia el maltratador.  No debemos olvidar que la decisión de salir de esa situación sólo le corresponde la víctima,  pero debemos ayudarle a pedir ayuda.

-Un factor recurrente lo vemos en el aislamiento social.

-Y presenta muchos matices. No tiene porqué prohibirle expresamente ver a alguien. Aparecen comentarios,  opiniones respecto a otros familiares o amigos que inducen a la mujer a limitar o suprimir estas relaciones  que no le gustan a su agresor. De ahí que la víctima se sienta sola y cada vez más vulnerable, sin asideros.

La mujer maltratada debe reconstruir toda su vida, en primer lugar, debe recomponerse ella misma. Se trata de un proceso largo y  muy complejo.

-Usted lleva muchos años en este tema, ¿qué ha cambiado?

Debido a la sensibilización y a la concienciación social, en general las mujeres piden ayuda antes.

-¿Y las parejas jóvenes?

-Con las tecnologías aparecen nuevas formas de abuso, de control y violencia que no es lo que estamos acostumbrados a ver. Además, existe la presión sobre el físico, los mitos románticos, la tendencia de vestir, lo agresivo como atractivo. Observamos, que la mujer  joven o adolescente se siente fuerte, no le parece que ella pueda verse en una relación de maltrato. Aún así, en los últimos años recibimos más casos de mujeres entre 18 y 23 años.

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