El santuario ha acogido este pasado domingo la 14ª Fiesta de la Virgen del Quinche, Patrona de Quito (Ecuador). Se trata de un encuentro anual de integración en el que, desde el año 2004, participan familias inmigrantes ecuatorianas. En esta ocasión, han venido más de 2.500 peregrinos procedentes de Cataluña, Aragón, Madrid, Navarra, La Rioja y Valencia. Durante la jornada dominical revivieron con gran devoción diversas tradiciones religiosas y culturales de su país, muy arraigadas en los actos de celebración de la Patrona.
El encuentro daba comienzo a las nueve y media de la mañana en el Crucero, un kilómetro antes de llegar a Torreciudad. Los participantes llevaban en procesión la imagen de la Virgen, colocada sobre unas andas y precedida por numerosos ramos de flores que portaban los fieles. Durante el recorrido entonaron el Himno a la Virgen del Quinche y diversos cantos marianos, y rezaron el rosario hasta llegar a la explanada del santuario. Karen, una niña de 10 años, recitaba una “Loa a la Virgen” vestida con un elegante traje de fiesta. Un largo bandeo de campanas acompañó la procesión hasta el interior del templo.
El rector de Torreciudad, Pedro Díez-Antoñanzas, les dio la bienvenida animándoles “a pedir a la Madrecita del Quinche ayuda para los problemas cotidianos de la vida: aprender a perdonar, no tener mal genio en casa, ser constantes al educar a los hijos, o superar el dolor cuando un familiar ha de separarse de nosotros».
Después, varios sacerdotes recorrieron los aparcamientos para cumplir una tradición muy valorada por el pueblo ecuatoriano: la bendición individual de vehículos y diversas imágenes mediante una oración y el uso de agua bendita. Los peregrinos pudieron también recorrer los lugares de interés del santuario y la antigua ermita. Un grupo de voluntarios atendió el servicio de guardería y proporcionó información a las familias participantes.
A las doce se celebró la Eucaristía oficiada por el rector, con el acompañamiento musical litúrgico a cargo de la organista titular del santuario, Maite Aranzabal. Al terminar, la imagen se trasladó al exterior del templo y se cantó el himno nacional de Ecuador. La jornada concluyó con una selección de danzas tradicionales ecuatorianas, interpretadas por los grupos “Sueño y pasión”, “Negritos sabrosos” y “Abriendo camino”, de Zaragoza, “Nuevo amanecer” de Lleida y “Los Yumbitos” de Barcelona.























