COLABORACIÓN || Belentuela
La celebración de las fiestas de verano sigue siendo un aspecto muy relevante en la vida de los habitantes y visitantes de los pueblos.
Si bien antes la fiesta del pueblo tenía un gran componente religioso, la percepción actual es que las fiestas son espacios de ocio y un fiel reflejo de la cultura y valores de la sociedad. Hay quien piensa que lo más importante de la fiesta son las personas. Otros opinan que es el ambiente. Y una parte considera a bien tener en cuenta la organización. De cualquier manera podemos estar de acuerdo que las fiestas de los pueblos han sido, son y serán acontecimientos sociales cuyo objetivo es relacionarse unos con otros a través del ocio y la cultura.
Mi vida gira alrededor del cuento, de la música y de la ilustración. Y cuando llega el verano, los días transcurren viajando en la caravana de Belentuela, de pueblo en pueblo y contado cuentos en familia. En ese momento me convierto en protagonista de la fiesta del pueblo desde una perspectiva que quizás se le escapa al propio vecino. Así me resulta fácil hacer un análisis de todos los aspectos a tener en cuenta para el mejor resultado de los esfuerzos que se realizan en estos días.
Uno de los aspectos a tener en cuenta es el clima. El cambio climático e incluso la pandemia nos ha obligado a revisar cómo organizar estos días. “El tardeo” para dar mayor contenido a las fiestas y vivir la calle en horas de luz es un claro ejemplo. Por otro lado, cada vez es más frecuente las programaciones de los espectáculos infantiles a última hora de la tarde, a la fresca e incluso, algo que personalmente me parece de lujo, en la piscina. Todo ello garantiza el éxito de participación.
No menos importante es que la tradición siga presente en la fiesta para garantizar la presencia de los más mayores conviviendo con los más jóvenes, dándole la importancia que merece a la historia del lugar.
Organizar la fiesta también implica ser consciente de la inclusión. Observar la diversidad humana que convive en el pueblo y experimentar otros modelos de actividades que inviten a la interrelación y aprender unos de otros.
Para que la fiesta no pierda su carácter extraordinario y siendo conscientes de la importancia del apartado verbena, baile, ronda, charanga, noche… es importante en el momento de la organización considerar aspectos como tradición, historia, diversidad, inclusión, clima, fuentes, accesibilidad, aparcamientos, información…
Las fiestas de los pueblos se basan en una combinación de maravillosos factores a tener en cuenta que reflejan la identidad de los vecinos sin olvidar las tres cuestiones que más se asocian a la filosofía: «¿quiénes somos?»,«¿de dónde venimos?» y «¿hacia dónde vamos?.






















