Los ecologistas ribagorzanos muestran preocupación por la proliferación de proyectos de centrales fotovoltaicas

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El colectivo Ecologistas en Acción Ribagorza ha hecho pública su preocupación por la proliferación de proyectos de construcción de centrales fotovoltaicas en la comarca ribagorzana que están saliendo a la luz en los últimos meses. La solicitud de la empresa Ibox energy de desarrollar dos plantas eléctricas solares en el municipio de Graus –una bajo el nombre de “Sol de Huesca I” con una capacidad de producción de 5,6 MWp y la otra, “Sol II, de 4,97 MWp- que se construirían en unos terrenos situados entre los núcleos grausinos de Torre de Ésera y Las Ventas ha sido, por el momento la última de las que se han recibido en varios municipios de la comarca en los últimos meses.
Una situación y un goteo de proyectos que los proteccionistas consideran «preocupante» y que, denuncian, generaría una gran ocupación de terreno rústico, unas servidumbres de uso y de dominio aéreo «prácticamente irreversibles», unos condicionantes ecológicos, paisajísticos y medioambientales «muy severos» y una total ausencia de generación de empleo y de riqueza para la zona afectada.
Los ribagorzanos de Ecologistas en Acción entienden que estos movimientos obedecen a varias razones empezando por el hecho de que en España hay más sol que en otras latitudes europeas y el terreno rústico es más barato -«especialmente en Ribagorza», subrayan- que en otros lugares. Y se temen que estas instalaciones quieran evacuar la electricidad a través la autopista eléctrica Peñalba-Monzón-Isona que despierta una frontal oposición desde hace varias décadas en las tierras y gentes ribagorzanas en este y sus anteriores formatos como la Aragón-Cazaril.
Los conservacionistas apuntan que el «tremendo» sobredimensionamiento de la red de renovables les hace pensar que el capital financiero ha elegido España «y en especial las comarcas más despobladas, con legislaciones y ayuntamientos más laxos», para instalar aquí las centrales y exportar la energía a Europa.
Una idea que, entienden, contradice abiertamente las oportunidades que abren las energías renovables de propiciar un sistema más justo produciendo la energía lo más cerca posible del lugar de consumo «y que cada comunidad afronte los costos de territorio y medioambientales que tales centrales requieren».
Y sostienen que el esperable monocultivo de las energías supuestamente “renovables” no es positivo para una comarca que, consideran, «precisa de un modelo de desarrollo plural en armonía con el entorno natural».

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