Los rebaños ribagorzanos suben a los pastos frescos de la montaña

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Recuperando una tradición cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, los ganados del Valle de Benasque comienzan estos días de finales de junio y principios de julio a abandonar los establos donde han permanecido los meses de invierno y primavera y remontan por las sendas que les conducen a los pastos veraniegos. Procedentes de localidades como Anciles, Sesué, Eriste, Benasque o Campo, los ganados inician ahora su estancia en las montañas que se prolongará hasta comienzos de octubre cuando la caída de las primeras nieves les obligue a volver a sus establos habituales no sin antes pasar por la tradicional feria ganadera del Pilar de Benasque.

Más de ochocientas cabezas de ganado vacuno, en su inmensa mayoría de la raza parda alpina que se ha aclimatado excelentemente en la zona, ya han subido este año a los montes y han comenzado su estancia en los prados que rodean el Hospital de Benasque. «Estarán aquí una semana o diez días hasta que agoten la hierba y luego subirán hacia el Plan de Están, la zona de Paderna y La Renclusa, el Coll de Toro… hasta el límite con el valle de Arán en el puerto de La Picada» comenta Jorge Mayoral, el gerente del establecimiento hotelero de los Llanos del Hospital.

Mayoral explica que tradicionalmente suben a esta zona vacas jóvenes y novillas y que los toros son llevados con vacas más adultas –unas 1000 este año- a otros pastos diferenciados en el entorno del Valle del Estós para evitar que preñen a las reses inmaduras, lo que les podría provocar serios problemas futuros.

En breve comenzarán a subir también las ovejas y se espera que sean en torno a las seis mil las que lo hagan esta temporada para aprovechar los pastos de montaña del Valle de Benasque.

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