Los vecinos de Seira quedan algo menos aislados con la apertura al tráfico del congosto del Ventamillo.

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A la espera de que se cumplan las previsiones y el tramo de la N-260 que discurre entre las localidades ribagorzanas de Seira y Campo quede reabierto al tráfico en los próximos días, los vecinos de la primera de estas poblaciones están desde este pasado viernes un poco menos confinados y aislados ya que la apertura a la circulación rodada del tramo del congosto del Ventamillo les abre las puertas de la Alta Ribagorza y, desde allí y por vías alternativas –la A-1605 por el Valle del Isábena o la N-230 por el del Noguera Ribagorzana-, la salida a un mundo que estas últimas semanas tenían muy complicado de visitar.
Como estaba previsto, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), abría el día 18 -a las cinco de la tarde- a la circulación rodada el congosto de Ventamillo una vez se han finalizado en este tramo los trabajos para asegurar la estabilización del talud y la circulación en las condiciones de seguridad exigibles tras el grave colapso de la carretera sufrido el pasado mes de febrero por un gran desprendimiento de rocas que afecto seriamente a la calzada.
Los trabajos de emergencia realizados entre los puntos kilométricos 389,700 y 390,425 de la carretera N-260 a su paso por este congosto, que han tenido un presupuesto de 4.350.155 euros, obligaron a cortar el tráfico en este tramo y dejaron totalmente aislados a los vecinos de Seira ya que esta carreta es su única vía de comunicación y no podían ir hacia el norte por estas obras ni al sur, al estar en curso las obras de acondicionamiento del tramo hasta Campo en el que también se produjo un gran desprendimiento sobre la calzada que impide todavía hoy el tránsito rodado.
Una circunstancia que ha generado un gran desasosiego a los habitantes de Seira, que estas últimas semanas sólo podían salir de la localidad en unas breves franjas horarias en que se les abría el tramo del congosto. El alcalde, Daniel Larramona, resume muy gráficamente lo vivido por sus convecinos al afirmar que este tiempo «se ha hecho muy duro, muy largo y, en algunos momentos, hasta angustioso por la sensación de encierro que hemos tenido».
«Estamos siendo los más perjudicados por estas circunstancias y hay vecinos que lo están llevando muy mal», continúa el alcalde, reconociendo que esta sensación de auténtica impotencia ha llevado a varios de los residentes habituales, sobre todo a los más jóvenes, a marcharse temporalmente de Seira para residir en localidades vecinas, algo que espera que sea «temporal» pero que no deja de ser muy ilustrativo y preocupante.
Larramona entiende que esta liberalización del tráfico en el congosto no será definitiva ya que, apunta, «quedan varias actuaciones por hacer y seguro que algún día más van a tener que cortar la carretera en este tramo para acabar con toda la actuación prevista». Aún así, convirtiéndose en portavoz de sus conciudadanos, ha mostrado su satisfacción por esta apertura de la carretera «que de momento nos va a permitir salir del atolladero» a la espera de que la prosecución de las obras se haga coincidir con el desbloqueo de la parte sur de la N-260 en dirección a Campo.
Algo que, de confirmarse las previsiones, se producirá en los próximos días ya se está trabajando para poder cumplir el compromiso de abrirla a finales de este mes de junio.

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