COLABORACIÓN || José Antonio Adell
En mis conferencias de este año por las Centros Aragoneses en el exterior, en uno de los apartados mencionaba, con breves referencias, a ilustres aragoneses que brillaron más allá de las fronteras españolas. Son personas con gran talento como creadores, como investigadores, como escritores o como artistas.
Así Goya, de Fuendetodos, quizás el aragonés más conocido y que nos dejó una buena parte de su obra también en el Pilar y otros templos aragoneses. En el 2028 se cumplirá el segundo centenario de su muerte. Otro grande es Joaquín Costa, de Monzón, el intelectual regeneracionista que abarcó tantos ámbitos del saber, que amaba profundamente esta tierra altoaragonesa y que denunció la oligarquía y caciquismo de la época, fallecido en Graus en 1911.
Talento el de los escritores que brillaron por sus obras universales (Marcial, de Bilbilis; Baltasar Gracián, de Belmonte; los hermanos Argensola, de Barbastro; Braulio Foz, de Fórnoles; o Ramón J. Sender, de Chalamera) hasta el de nuestros dos últimos premios Planeta y Nadal, Luz Gabás, de Monzón, y Manuel Vilas, de Barbastro. También el de nuestros escultores modernistas y vanguardistas (Pablo Serrano, de Crivillén; Pablo Gargallo, de Maella; Ángel Orensanz, de Larués; o José Gonzalvo, de Rubierlos de Mora). Asimismo en distintas facetas, el conde de Aranda, ministro de Carlos III, de Siétamo; el ilustrado zaragozano Ramón de Pignatelli o el naturalista y descubridor de nuevas especies de la biodiversidad, Félix de Azara, de Barbuñales.
Talentos por su voz prodigiosa como el tenor universal Miguel Fleta, de Albalate de Cinca; Raquel Meller, de Tarazona, artista de fama internacional; cantautores (Labordeta, de Belchite, que brilló en otras muchas facetas; o Carbonell, de Alloza), compositores o músicos (el turolense Antón García Abril o la actriz y pianista zaragozana Pilar Bayona), cineastas (Segundo de Chomón, de Teruel; Carlos Saura, de Huesca; o Luis Buñuel, de Calanda), la lingüista María Moliner, de Paniza; el modisto Pertegaz, de Olba; el pintor y escultor oscense Ramón Acín, el documentalista etnográfico Eugenio Monesma, también oscense.
Personas de talento también los que se dedicaron a la ciencia (Miguel Servet, de Villanueva de Gállego; el premio nobel Ramón y Cajal), botánicos (Francisco de Loscos, de Samper de Calanda; José Pardo Sastrón, de Torrecilla de Alcañiz; Mariano Lagasca, de Encinacorba; o Blanca Catalán de Ocón, de Calatayud), cosmógrafos o estudiosos del océano (Martín Cortés de Albácar, de Bujaraloz, u Odón de Buen, de Zuera), matemáticos (Pedro Ciruelo, de Daroca; Gaspar Lax, de Sariñena; o la zaragozana María Andrea Casamayor).
Otras personalidades como Fidel Pagés, de Huesca, inventor de la epidural; e Irene Monroset, de Fonz, inventora de la mercromina; geólogos como Lucas Mallada; el barbastrense Andrés Martínez Vargas, impulsor de la pediatría en España, además de otras facetas. Además, investigadores actuales en diferentes campos (Mariano Molés, de Binaced; Carlos López Otín, de Sabiñánigo; Elías Campo, de Boltaña; María Joséfa Uzuel, de Jaca; Alberto Galindo, de Sena…),
Son en total cincuenta aragoneses. Hay muchos más. Y siguen existiendo persona con mucho talento en nuestra tierra en diversos ámbitos, aunque su labor pase desapercibida. Sepamos aprovechar sus capacidades.






















