A CARA O CRUZ | María Díaz Bello
Supongo que para muchas personas de mi generación, decir “Volver a Empezar” nos conduce irremediable a Asturias, a revivir la historia de amor de Antonio y Elena, los protagonistas de la primera película española que ganó un Óscar con José Luis Garci al frente.
Sin embargo, para personas como Daniela, esas tres palabras nos hablan de otra historia, tal vez más anónima, pero, sin duda, mucho más real y reseñable.
Para personas como Daniela, decir “volver a empezar” es escuchar de nuevo el sonido de la puerta de tu hogar cerrándose tras de ti.
Es recordar el abrazo de los tuyos el día de tu marcha, observar de nuevo su mirada…con esa mezcla de temor y esperanza.
Decir “volver a empezar” es proclamar tu actitud ante la vida. Saber que el camino siempre va hacia adelante, que rendirse no es una opción, que abandonar no está en los planes.
Pero no, no cometamos el error de pensar que a ellas, “volver a empezar” les resulta fácil.
Porque, para personas como Daniela, “volver a empezar” son palabras empapadas de coraje. Una combinación de letras que sabe lo que es llorar mientras se lucha. Con miedo, sin fuerzas, pero comenzando de nuevo. Abriendo el corazón y, por qué no, dibujándole una sonrisa a cada oportunidad.

Naciste en Rumanía. Háblanos un poco de tu vida allí: ¿cómo era tu lugar de origen?
Yo vengo de Aiud, una pequeña ciudad del Condado de Alba, un lugar de poca gente, pero muy cariñosa. Viví allí 18 años, con mi familia, mis padres y mis tres hermanas. Ellos siguen allí, pero yo era, no sé, más inquieta, tenía necesidad de salir y conocer el mundo. Como tenía una amiga viviendo en Lérida y tuve la oportunidad de venir a cuidar de sus niños.
Llega un momento en que tomas la decisión de salir de tu país, ¿cuáles fueron las razones que te trajeron a España?
Sin duda, la curiosidad, mi necesidad de conocer el mundo. ¡Llevo casi 20 años aquí!
Una vez en España, ¿cuáles fueron las principales dificultades con las que te encontraste?
Lo que más me costó fue el idioma, sobre todo hablarlo, porque lo entendía, pero no sabía expresarme.
¿Cuáles dirías que son tus principales apoyos aquí?
Mi principal apoyo aquí son las personas que he conocido. Extraño a mi familia, pero aquí me he encontrado con gente maravillosa. He pasado por un momento muy muy duro por la pérdida de mi marido, pero nunca me ha faltado apoyo.
Una de las personas más impor tantes en mi vida es Beatriz Serrate, de los Servicios Sociales de la Comarca de los Monegros. Siempre está ahí, cuidando de mí y de mis hijas. Aconsejándome y ayudándome a buscar soluciones.
También me siento arropada por mis compañeras de trabajo, ellas se portan de maravilla conmigo…

“Las mujeres, entre nosotras, siempre nos ayudamos. Nos comprendemos y creamos una red”
¿Crees que tu vida en un entorno urbano hubiera sido más fácil o más complicada?
Mi vida ha sido mucho más fácil en un pueblo. Aquí, la gente nos ayudamos, nos comunicamos, pero en la ciudad, si no conoces a nadie, estás sola. Además, es más fácil encontrar trabajo, lo tienes todo más cerca.
Según tu experiencia, ¿crees que la suerte ha sido un elemento importante?
Sí, a pesar de todo, creo que he tenido mucha suerte. Siempre he tenido apoyo. Cuando se me cerraba una puerta, siempre se abría otra, cuando yo pensaba que no me quedaban fuerzas, alguien me demostraba que sí podía continuar…
¿Crees que ser mujer te ha abierto puertas o te las ha cerrado?
Yo creo que ser mujer me ha abierto puertas, porque las mujeres entre nosotras siempre nos ayudamos. Nos comprendemos y creamos una red.
Si pudieras volver atrás, ¿volverías a tomar la misma decisión?
Sí. Volvería a hacerlo, sin duda.
¿Qué consejo le darías a una persona que está a punto de embarcar en la aventura de salir de su país?
Pues que siga adelante, que siga luchando, que mientras hay vida, todo se puede hacer. Que mientras tenga fuerza y ganas, que no dude, que se puede.
¿Tienes tiempo para soñar, Daniela?
Bueno, yo siempre intento tener tiempo para todo, sobre todo para mis hijas. Cuando llego a casa siempre estoy feliz y, aunque a veces duela la ausencia de mi marido, pues…las miro y se me pasa todo. Hay que seguir, hay que luchar, hay que intentar ser feliz mientras estás viva.
¿Te sientes un poco española?
Sí. He aprendido muchas cosas y estoy muy contenta aquí. España es hermosa. No puedo decir otra cosa. La gente es encantadora. Me gusta vivir en España. Pero tampoco me olvido de mi familia ni de mi país.
Daniela, desde Huesca Talento, gracias, muchas gracias. España necesita personas como tú, mujeres como tú.

EL RETRATO | Daniela Moldovan
Las uñas color naranja se alternan con otras con dibujos. Su sonrisa, surge entre los recuerdos llenos de la ausencia de su compañero de vida, impulsada por la esperanza. No es fácil abandonar tu país, casi niña, para vivir la oportunidad de mejorar y construir el futuro. Por eso Daniela es un ejemplo de coraje, de maternidad y de ganas de vivir.






















