El coronavirus no frena las obras en la N-260

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Los, de momento escasos, automovilistas que estos días de confinamiento utilizan el tramo ribagorzano de la N-260 han visto cómo siguen desarrollándose los trabajos de ampliación de la calzada en esta vía que se iniciaron a finales del pasado 2019 dentro de un proyecto plurianual de acondicionamiento de la carretera entre las localidades de Campo y Seira. Incluso varios de ellos han sufrido alguna que otra retención debido a los cortes intermitentes con paso alternativo de vehículos cuando las obras en curso así lo requieren.
El proyecto, bautizado como “Acondicionamiento de la N-260. Tramo: Congosto del Ventamillo-Campo”, está siendo acometido por la empresa Dragados y Construcciones, prevé el acondicionamiento y la mejora del tramo de esta carretera en una zona montañosa y de difícil orografía situada entre los kilómetros 391,6 y 404,1y cuenta con un presupuesto final de 35.660.101 euros. En estos momentos, la actuación se centra en la intervención en los tres kilómetros del tramo comprendido entre la salida de Campo en dirección norte y el desvío a los pequeños núcleos de Senz y Viu, junto a la presa del embalse de Argoné, donde se están realizando diversos desmontes y movimientos de tierra en la parte derecha de la vía en sentido ascendente para poder ampliar en el futuro el ancho de la calzada. También se está procediendo a la señalización y marcado de otros tramos en distintos puntos de la vía.
El presidente ribagorzano, Marcel iglesias, apunta que salvo unos quince o veinte días en que se paralizó toda la vida económica nacional debido a la declaración de estado de alarma por la crisis sanitaria, los trabajos en la carretera no se han detenido en estas semanas de confinamiento generalizado aunque reconoce que se están desarrollando «a un menor ritmo del originalmente previsto debido a las especiales circunstancias que estamos viviendo». No obstante, en las últimas jornadas ha habido una cierta intensificación en la marcha de los trabajos que es la que está ocasionando los puntuales inconvenientes en el tráfico rodado.
Inconvenientes que, en principio, no van a ir a más por lo menos hasta que acabe la época veraniega ya que, como señala Iglesias, el propósito de Dragados es realizar en estas próximas semanas actuaciones que no requieren de largos cortes de circulación sino de puntuales pasos alternativos «que según los responsables de la empresa no se van a prolongar más de unos veinte minutos».
Por su parte, el alcalde de Campo y vicepresidente comarcal, Eusebio Echart, recuerda que están pendientes de una reunión de coordinación con Fomento y con los responsables de la empresa concesionaria de las obras para concretar plazos y características de los trabajos y sus condicionantes sobre la vida cotidiana, solicitada a comienzos de año por la Comarca de La Ribagorza y los alcaldes de los municipios más directamente implicados y que se ha retrasado por el estallido de la crisis sanitaria. «Lo que sí nos han comunicado desde el ministerio de Fomento a los ayuntamientos de Campo y Seira es que en breve nos llegará desde el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental, Inaga, la solicitud de autorización de la ocupación del monte público para que estemos al tanto y agilicemos el proceso, lo que parece indicar que existe voluntad política de no paralizar la obra y tirar para adelante», comenta Echart.
Otros sectores ribagorzanos han mostrado su satisfacción por la reanudación de los trabajos en estas difíciles circunstancias. La gerente de la Asociación Turística y Empresarial del valle de Benasque, Eva Bizarro, considera una «muy buena noticia» el avance en los trabajos, recordando que se trata de una reivindicación «histórica» de todo el territorio y una obra «clave» para el presente y el futuro de Ribagorza.
Características técnicas del proyecto
La anchura de la calzada de la carretera N-260 en el tramo en que se está actuando es escasa en la actualidad, aproximadamente unos 5,5 metros, con ligeros sobreanchos de hasta 6 metros y estrechamientos hasta los 4,5 metros en zonas puntuales que dificultan el cruce de vehículos.
La solución proyectada consiste en la ampliación de la plataforma de la vía, adoptando una anchura de 8 metros, con dos carriles de 3,50 metros y arcenes de 0,50 metros. La ocupación y el impacto en las zonas más conflictivas que discurren junto al río Ésera se minimizarán mediante la construcción de voladizos apoyados y anclados a la roca. También se dotará a la carretera de sobreancho en las curvas.
De esta manera, se facilitará el cruce de dos vehículos pesados o autobuses. El proyecto incluye la ejecución de dos túneles de 265 y 540 metros de longitud, respectivamente.
Todo el acondicionamiento se ha diseñado de tal modo que las afecciones a los usuarios durante la ejecución de las obras sean las menores posibles, compatibilizando la facilidad de ejecución de los sistemas constructivos con el tránsito de vehículos. También se ha prestado especial cuidado a las restricciones medioambientales.

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