El festival Sahara Colour Rice logra recaudar más de 1.600 kg de arroz y material educativo en su 14a edición y con cifras récord de público

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El festival solidario Sahara Colour Rice recabó el pasado sábado en Campo (comarca de la Ribagorza, Huesca) y en su decimotercera edición más de 1.600 kilos de arroz y lápices de colores que en los próximos meses serán enviados a los campamentos de refugiados saharauis. Una cifra que es todo un éxito y que se logró gracias a la asistencia implicación y compromiso de las más de mil personas que vinieron al evento, ya que la entrada para el festival era, precisamente, un kilo de arroz y una caja de lápices. En esta edición también hemos batido todos los registros previos de público, con más de 500 personas durante la jornada matutina y más de un millar por la tarde y por la noche. Es por ello que desde la organización del festival queremos dar las gracias a toda la gente que participó en el festival, ya que nos ha demostrado que pese al paso de los años la solidaridad no conoce límites, lo que nos da más fuerzas para seguir adelante con este proyecto que arrancó a mediados del 2010. Ahora, una vez acabada la decimotercera edición de récord en todos los aspectos, ya nos preparamos la decimocuarta.

La primera actividad de la jornada fue a las diez de la mañana con la sesión de yoga a cargo de Shilvi Hatha a la que asistieron una veintena de personas con la que aprendieron posturas básicas de relajación. Más tarde fue el turno de las bajadas de rafting a cargo de la empresa Agualate y donde los aficionados al deporte y la naturaleza llenaron los tres turnos de descensos que había programados. Ya al mediodía fue el turno de la charla de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del Alto Aragón (Alouda), donde presentaron su proyecto de adaptación de poesía saharaui y que contó con la participación de Liman Boisha, uno de los poetas saharauis más importantes de su generación. Paralelamente, Alouda explicó todas las campañas e iniciativas de apoyo al pueblo saharaui que han hecho a lo largo de los años, como por ejemplo el programa “Vacaciones en paz”, en la que niños de los campamentos de refugiados pasaban el verano con familias altoaragonesas. Por su parte, Liman Boisha hizo una charla sobre los símbolos del pueblo saharaui y la importancia social que han tenido a lo largo de su historia como por ejemplo las haimas, las tiendas de campaña que se utilizan en el desierto, o los turbantes.

Paralelamente, un total de 17 cuadrillas participaron en el concurso de paellas, cuyos aromas abrieron el apetito y el hambre a todos los asistentes del festival. Por otro lado, durante todo el día estaban expuestos los dibujos que los alumnos del colegio CEIP Cerbín de Campo sobre el Sahara Occidental. Los asistentes podían votar por los que más les gustaron, y los que recibieron más puntuación fueron los de Saúl en la categoría Infantil y primero y segundo de Primaria, Pablo en la de tercero y cuarto de Primaria y Sara en la categoría de quinto y sexto de Primaria. Además de los dibujos, también había imágenes de los usuarios de la residencia para la tercera edad de Campo, que han participado en el festival haciendo ceniceros, pulseras, carteles y demás prestaciones para respaldar la logística del festival con el fin de aportar su granito de arena en el festival, en el que todo el pueblo de Campo se ha volcado en cuerpo y alma.

Después de la charla de Alouda fue el turno de las primeras actuaciones. El vermut estuvo amenizado por el dj Ritmo 75, mientras que la hora de comer fue Pozal de Funk la puso el ritmo y la música para afrontar lo que quedaba de jornada con las fuerzas renovadas. Ya por la tarde, mientras los mayores acababan de comer los pequeños se lo pasaron en grande con un pintacaras, un circuito de juegos tradicionales y el cuenta-cuentos Miguel Calvo. La segunda charla del festival corrió a cargo de Tesh Sidi, activista saharaui que pasó muchos veranos en Campo gracias al programa “Vacaciones en Paz” y es la número 3 de la coalición Sumar por Madrid. En su intervención habló de su propia vivencia como refugiada en los campamentos de Tinduf (Argelia) así como de la responsabilidad que todavía tiene y debería asumir España con respecto al Sahara Occidental.

Tras la charla de Sidi y el sorteo de cinco lotes de productos gentileza de los comercios y negocios de la villa de Campo fue el paso de las actuaciones musicales, que no pararon hasta el cierre del festival. Muro Kvartet nos demostró que un cuarteto de cuerda puede hacernos bailar sin parar, Komando Komare nos emocionó con sus versiones flamencas y reivindicativas, mientras que Diana’s Rats nos hizo saltar con su rock único y desenfadado.

La cena corrió a cargo de las cuatro food trucks que asistieron al festival, que ofrecían desde pizzas hasta hamburguesas, crepes y cafés. Luego fue el turno del rap más cañero y feminista de la mano de la rapera zaragozana Chata Flores y el punk rural y aragonesista de Au d’Astí. Las últimas actuaciones corrieron a cargo de los djs, empezando con Sho Hai a los CD’s, siguiendo con León Sánchez y Dj Midhouse y el cierre corrió a cargo de Gabb Martin, cuyos ritmos techno nos hicieron botar hasta bien entrada la madrugada, cerrando una vez más otro festival por todo lo alto.

Por todo ello, el balance que hacemos desde la organización del festival no podía ser mejor, ya que hemos demostrado que a pesar de haber sufrido una pandemia durante dos años la solidaridad todavía sigue muy viva en Campo y en Aragón.

Ya para acabar, dar las gracias una vez más a todas las personas que aprovecharon su fin de semana para venir al certamen, a todos los particulares, empresas, negocios y colectivos que de una forma u otra han colaborado por haber hecho posible esta edición y a los que han difundido por todos los medios posibles la labor que hacemos y prometemos seguir haciendo.

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