Presidente de SCLAB (Sociedad Cooperativa Agrícola de Barbastro).

Con más de 400 socios, 12 mil hectáreas en producción, un equipo de 15 personas y un volumen de negocio de más de 18 millones de euros. La Cooperativa se convierte en uno de los actores principales de la nueva agricultura en nuestra zona.

 

¿En qué ha cambiado la pandemia el mundo rural?

Yo creo que muy poco, porque se ha seguido produciendo con normalidad. La mayoría de los agricultores también son ganaderos y los animales tiene que comer todos los días, y en la agricultura, las cosechas requieren de un trabajo continuado para que la producción sea óptima. La época del año en la que se ha producido, donde la campaña de invierno estaba terminada y la de verano iniciándose, también ha favorecido el poder seguir con normalidad la actividad. Como sector no ha habido un gran cambio por la pandemia, no como en otros que han tenido que cerrar y que son los más afectados.

¿Cómo se prevé la campaña de verano, que es en tiempo la más afectada por la pandemia?

La campaña cerealista de este año será ejemplar, pero no creo que suceda lo mismo con los precios. La ley de la oferta y la demanda puede hacer que el exceso de cosecha se compense con bajos precios. El resultado será al final el de un año normal.

Decía el consejero de agricultura que las cooperativas son imprescindibles para afrontar etapas como estas.

Las cooperativas, al estar repartidas por todo el territorio, son fundamentales en el desarrollo de una agricultura familiar, que es nuestro modelo. En muchos pueblos, son la única actividad empresarial y se convierten a la vez en elementos de cohesión social. En esta pandemia se ha mostrado también su importancia a la hora de dar seguridad y estabilidad a la cadena alimentaria. Su funcionamiento ha sido ejemplar como una pieza importante del sistema agroalimentario aragonés, que permite mejorar las producciones y al mismo tiempo las rentas de la agricultura familiar. Con su actividad, las cooperativas son también un elemento estratégico para mantener la población rural.

Los agricultores han sido reconocidos por su trabajo en estos meses. ¿Eso se va a convertir en una mejora de precios?

La fijación de los precios de los productos agrícolas es algo muy complicado. Interviene el mercado internacional, la oferta, la demanda, los millones de toneladas que en este momento se mueven por el mundo a bordo de barcos, los fletes, los puertos… y el agricultor, que es el primer eslabón de la cadena, es el que menos poder tiene de intervención en ese apartado. Estos meses hemos visto que en la globalización no podemos depender en algo tan fundamental como la alimentación, del exterior. Un cierre de fronteras sin la base de la alimentación en el espacio nacional, sería un gran problema.

¿Pero la genética de las semillas depende de las multinacionales?

La obtención de nuevas variedades depende de multinacionales, pero la mejora e implantación en el territorio depende de los agricultores. Las semillas ya se controlan en el territorio. En la cooperativa, la selección de semillas es una de las actividades fundamentales. Cada cosecha se recogen entre 2 y 3 millones de kilos de semilla. Incluso se siembra para ser semilla. La genética y la introducción de variedades evolucionadas es lo único que es tema de laboratorio y viene de fuera fundamentalmente, pero la obtención de semilla para el año siguiente ya se controla en cada una de las zonas.

¿Qué y cuánto cultivamos?

La cosecha del año pasado fue de unas 60 mil toneladas entre cebada maíz y trigo. Hay otros cultivos pero todavía son minoritarios como el sorgo, guisantes, soja, habines…

¿Qué ventajas da la cooperativa a los agricultores?

Son muchas y diversas. La cohesión territorial, la investigación agronómica para ver cuáles son las variedades que mejor se adaptan al territorio, el asesoramiento técnico, la formación de la masa social y la transferencia de la información.

Toda la información que se genera a nivel internacional, los técnicos la estudian y la trasladan al socio, es una de las características y responsabilidades que tiene la Cooperativa con la masa social.

Uno de los principales retos del sector es el rejuvenecimiento y la incorporación de la mujer ¿Como están esos dos elementos en la estructura de la cooperativa?

La incorporación de la mujer en la estructura de gestión de la Cooperativa, es una realidad desde hace años. En cuanto a los socios, el rejuvenecimiento en una zona como la nuestra, en la que existe el relevo generacional, está en cifras iguales a otros lugares. Es difícil ver mujeres subidas al tractor, pero ya no es una imagen infrecuente.

¿Cómo ve el futuro?

Con optimismo, porque el sector primario y la agroalimentación tienen una posibilidad de desarrollo inmensa. Y la situación como la que hemos vivido hace que la sociedad le de el valor social que tiene y que hasta ahora no la estábamos percibiendo.

Las sombras están en la capacidad para adaptarnos a los cambios, tecnológicos y de hábitos de consumo. La velocidad a la que hay que implantarlos es muy alta y si llegas tarde pierdes la oportunidad.

El rejuvenecimiento de nuestro sector es una herramienta fundamental. En la agricultura, cada vez más, el perfil de formación de los jóvenes nos permite aumentar esa capacidad de adaptación y de implicación en los cambios del sector.

La tecnología permite que una persona sea capaz de gestionar veinte veces más tierra que hace 20 años. En sectores como la fruticultura todavía es muy importante la mano de obra, pero en perfiles como los de nuestra cooperativa, cada vez se gestiona la tierra con menos agricultores.

¿Llegaremos a correr en los pueblos tanto como en las ciudades? 

La vida en los pueblos ya es igual de intensa. Con el COVID-19 nos hemos dado cuenta de que la velocidad que llevábamos quizá no era necesaria. Nos hemos tenido que parar y no ha pasado nada grave. La sociedad se ha adaptado y a partir de ahora creo que vamos a reconsiderar la situación frente a la vida.

¿En qué proyectos de I+D están implicados?

Tenemos algunos muy importantes que nos llevan hacia la nueva agricultura. La investigación e implantación en nuestras comarcas de las semillas, el desarrollo hortícola e implantación de cultivos de tomate en invernadero, ensayos con el espárrago y ensayos de soja para la adaptación al territorio como alternativa a la produccion de proteína.

¿Es importante la colaboración con el Gobierno de Aragón?

Es necesaria. Todas las investigaciones se llevan a cabo con los departamentos del Gobierno de Aragón implicados en el desarrollo de un modelo de agricultura competitiva. Las ayudas son fundamentales para llevar a cabo los ensayos en los que entrar en la comercialización es más difícil. En un cultivo en produccion tienes ya canalizada la venta, pero en los cultivos experimentales es necesaria la ayuda para la comercialización y viabilidad. La Cooperativa aporta su tecnología y seguimiento. 

Es complejo pero es imprescindible para la evolución de nuestra agricultura. Con el tomate rosa sucedió lo mismo, para llegar a producir un millón de kilos como ahora hay que realizar un trabajo previo de selección y adaptación de la semilla al territorio.

En este producto, la Cooperativa es el único gestor certificado de semilla de Tomare rosa de Barbastro.

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