Ribagorza espera que el corte de la carretera agilice las obras en la N 260

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Eusebio Echart, vicepresidente comarcal y alcalde de Campo, se muestra concluyente al valorar el corte de la carretera N-260 en los dos próximos meses. «Desde nuestro pueblo vemos que es un mal necesario para agilizar las obras», afirma rotundo puntualizando que, dadas las características del terreno donde se están desarrollando los trabajos, a nadie de la zona ha extrañado esta decisión.
La carretera N-260 discurre durante buena parte del trazado entre Campo y Seira encajonada entre el farallón rocoso excavado por el Ésera y, bastantes metros más abajo, el propio lecho del río, lo que hace que la actual plataforma de la vía –muy estrecha de por sí y ganada penosamente en su día a la roca- dificulte los trabajos de retirada de escombros ocasionados por las necesarias voladuras e, incluso, la llegada y maniobra de los vehículos que deben retirarlos. Como recuerda Echart, «ya ha habido en las últimas semanas algunos días con cortes parciales de más de dos horas y somos conscientes de que si no se corta totalmente la circulación, permitiendo así dar continuidad y agilidad a los trabajos, las obras van a durar muchos años».
El corte de la carretera llega en un momento en el que la afección a la economía comarcal no va a ser tan grave como si se hubiera producido en otras fechas de mayor incidencia turística. Aún así, en Campo no saben qué incidencia real puede tener este cierre de la circulación en octubre y noviembre y cómo puede incidir en la economía local. Su alcalde apunta que el pueblo «es un nudo de comunicaciones y una zona de paso que ahora se va a ver afectada» pero reconoce que se han elegido para el corte de la carretera los dos meses con menos movimiento del año.
Tampoco son capaces en Castejón de Sos de hacer una valoración, siquiera aproximada, de lo que puede suponer económicamente este corte de la carretera y así lo señala su alcalde, José Manuel Abad. No obstante, comenta que en el pueblo el sentimiento generalizado es que hay que dar «un margen de confianza» a empresa que está llevando a cabo los trabajos «para que intente avanzarlos lo máximo posible en estos dos meses y ponga todos los medios en este empeño».
Aún así, el corte no deja de generar inquietud por lo que supone de incrementar notablemente el tiempo, y el kilometraje, de los desplazamientos por las escasas vías alternativas existentes en la zona. «Bajar a Graus y a Barbastro nos va a suponer una hora y media más de tiempo, que puede ser incluso más si la circulación por la A-1605 está espesa», sostiene Abad quien, no obstante, reconoce que estas obras en la N-260 han sido «una reivindicación histórica» en el territorio y que «ya se sabía que gratis no iba a ser», en alusión a las molestias e inconvenientes que iban a generar los trabajos.
«Económicamente no me atrevería a valorar su incidencia, y más en este año tan extraño e incierto, pero quiero pensar que el corte de la carretera puede afectar menos de lo que creemos porque la gente que quiere venir ya lo va a tener en cuenta y asumirá los inconvenientes», comenta Abad recordando que la llegada del turismo catalán, mayoritario en la zona, se va a ver menos condicionada por este corte ya que buena parte de los visitante accederán desde la N-230 y su conexión con la N-260 a la altura de Bonansa.
Dónde sí van a notar los vecinos el corte de la carretera y el inconveniente de dar un largo rodeo para salir del valle de Benasque es en el tema de la atención sanitaria en el hospital de referencia del territorio –el de Barbastro- y en la realización de trámites burocráticos. Y ello a pesar del anuncio de la subdelegada del Gobierno en Huesca, Silvia Salazar, de que se van a intentar armonizar y adaptar los horarios en las citaciones de los residentes en la zona.
Esta situación complicada en lo sanitario hace que todos los alcaldes consultados se muestren concluyentes en la necesidad de contar con refuerzos técnicos y humanos. Es, por ejemplo, el parecer de Daniel Larramona, alcalde de Seira, la localidad cuyos vecinos tienen que hacer una mayor cantidad de kilómetros para salir del valle ya que, en el mejor de los casos, deben desandar una decena de ellos hasta llegar a Castejón de Sos y el enlace con el tramo de la N-260 que conecta con el límite con Lérida. «En la reunión informativa que mantuvimos en Graus ya demandamos que trajeran una UVI móvil permanente a Castejón de Sos durante estos dos meses para atender las urgencias porque, si no, iremos mal», sostiene Larramona quien también conviene con sus compañeros que el corte previsto «es imprescindible para agilizar la obra».
Tampoco disiente el alcalde benasqués, Ignacio Abadías, reconociendo que aquí se entiende «perfectamente» esta decisión «tomada además en dos meses en que la afluencia turística es baja y en la que, tras el Pilar, muchos establecimientos aprovechan para cerrar y preparar la temporada de nieve». Para Abadías resulta, así mismo, muy positivo el anunciado convenio con el hospital de Viella «que puede ser fundamental para agilizar la atención sanitaria de muchos convecinos» y espera que el arreglo y apertura de la carretera de Espés, «previsto para finales de octubre», permita reducir «sensiblemente» el tiempo de desplazamiento de los vehículos ligeros.
No así el paso de los vehículos pesados, como reconoce José Roberto, responsable de la embotelladora Agua de Veri cuya flota de camiones abastece un mercado cada vez más amplio en toda España. Roberto confirma que el cierre del tramo entre Campo y Seira de la N-260 les va a obligar a sus camiones a dar un largo rodeo hasta la N-230 «lo que va a encarecer el transporte tanto por el gasto de combustible, y no sólo por el mayor número de kilómetros sino porque no es lo mismo andar cargados carretera abajo que tener que remontar dos puertos de montaña, como por el mayor tiempo de duración de los desplazamientos que nos harán perder algunos viajes». No obstante, considera «bienvenidos» estos arreglos en la vía «que llevamos pidiendo tantos años» y apunta que lo que la empresa está haciendo en las últimas semanas es incrementar el stockaje en sus almacenes reguladores para cubrir posibles contingencias en los próximos meses.
Por su parte, el presidente de los empresarios benasqueses, José María Ciria, apuesta por aprovechar estos dos meses por potenciar el destino turístico en toda la comarca ribagorzana. Tampoco a él le ha pillado por sorpresa este cierre de la carretera ya que entiende que «se sabía» que iban a ocurrir estas cosas «por las características del terreno donde se están llevando a cabo». «Si después de 100 años reivindicando la carretera, vamos ahora a tocar las narices…», comenta expresivamente reconociendo que en Benasque noviembre es tradicionalmente el mes más flojo del año en lo económico. «Lo que hay que intentar –recalca- es que se avance ahora lo máximo posible en las voladuras, que se trabaje los siete días a la semana y no sea necesario cerrar en primavera y, bajo ningún concepto, en junio, que es un mes fundamental para nosotros».
La alcaldesa grausina, Gema Betorz, resumía perfectamente esta sensación generalizada en Ribagorza de asunción de los inconvenientes generados por las obras al recordar que «si los trabajos en este tramo de la carretera hubieran sido fáciles, llevarían ya muchos años realizados».

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